Durante siglos, la selva de Campeche hizo lo que mejor sabe hacer: crecer, cubrirlo todo y guardar silencio.
Bajo una espesa capa de árboles, raíces y vegetación quedaron ocultas enormes plataformas, plazas, pirámides y caminos que alguna vez formaron parte de una ciudad llena de movimiento. Allí caminaron gobernantes, comerciantes, sacerdotes, artesanos y familias que construyeron uno de los asentamientos más importantes de las Tierras Bajas Mayas Centrales.
Hoy, una investigación arqueológica empieza a mostrar la verdadera dimensión de El Yesal, ciudad maya de Campeche, cuyo núcleo monumental ocupa más de un kilómetro cuadrado dentro de la Reserva de la Biosfera Balam Kú.
La realidad es que El Yesal no acaba de ser descubierto. El sitio ya era conocido y había recibido algunas visitas breves. Lo verdaderamente novedoso es que, por primera vez, un equipo de especialistas realizó una inspección detallada de sus principales construcciones.
Los primeros resultados son sorprendentes: una enorme acrópolis, cuatro estructuras piramidales, una estela con la representación de un gobernante, posibles espacios comerciales y edificios que quizá fueron levantados para proteger algunos sectores de la ciudad.
Y lo mejor es que esto apenas comienza.
El Yesal, una ciudad maya escondida en Balam Kú
El Yesal, ciudad maya de Campeche, se encuentra dentro de la Reserva de la Biosfera Balam Kú, una extensa región selvática en la que naturaleza y arqueología conviven en el mismo territorio.
A simple vista, el paisaje puede parecer prácticamente intacto. Sin embargo, bajo la vegetación sobreviven las huellas de una sociedad que transformó el terreno durante generaciones.
Los antiguos habitantes nivelaron espacios, levantaron terrazas, construyeron plazas y crearon enormes plataformas capaces de sostener edificios monumentales. El resultado fue una ciudad organizada y compleja, muy distinta a la imagen de pequeños asentamientos aislados que durante años dominó la imaginación popular sobre los mayas.
La exploración fue encabezada por el arqueólogo Ivan Šprajc, investigador del Centro de Investigaciones de la Academia Eslovena de Ciencias y Artes, con autorización del Consejo de Arqueología del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El equipo también contó con el apoyo de las autoridades locales y de quienes trabajan en la conservación de la reserva.
La tecnología LiDAR permitió mirar debajo de la vegetación
Explorar una ciudad arqueológica cubierta por selva densa no es sencillo. En muchos casos, un investigador puede caminar a pocos metros de una estructura y no darse cuenta de que se encuentra frente a una plataforma construida hace más de mil años.
Aquí es donde entra en juego la tecnología LiDAR.
Este sistema utiliza pulsos láser enviados desde el aire para medir las variaciones del terreno. Después, mediante modelos digitales, los especialistas pueden reducir visualmente la presencia de árboles y observar elevaciones, líneas y formas geométricas escondidas bajo la vegetación.
¿Qué puede detectar el LiDAR?
Entre otras cosas, esta tecnología permite localizar:
- Plataformas y basamentos.
- Plazas y patios.
- Caminos y posibles calzadas.
- Terrazas artificiales.
- Depósitos o modificaciones relacionadas con el agua.
- Conjuntos habitacionales difíciles de distinguir desde el suelo.
En el caso de El Yesal, ciudad maya de Campeche, las imágenes ya sugerían que el asentamiento tenía dimensiones considerables. Sin embargo, hacía falta caminar por el sitio, observar los edificios directamente y recuperar materiales arqueológicos que ayudaran a conocer su antigüedad.
Porque, aunque el LiDAR puede revelar la forma de una construcción, no siempre puede decirnos para qué se utilizó, quién la levantó o en qué momento fue edificada.
Para responder esas preguntas todavía son indispensables los recorridos, las excavaciones controladas, los pozos de sondeo y el estudio de la cerámica.
Una Gran Acrópolis domina el paisaje
El corazón monumental de El Yesal se encuentra en una enorme plataforma cuadrada de aproximadamente 150 metros por lado.
La construcción se eleva hasta 15 metros sobre el terreno natural y sostiene cuatro estructuras piramidales. La más alta alcanza unos 27 metros adicionales sobre la plataforma.
Es difícil imaginar su impacto visual cuando la ciudad estaba en pleno funcionamiento. Desde lo alto, los edificios debieron dominar el paisaje y ser visibles desde distintos puntos del asentamiento.
Este conjunto es conocido como la Gran Acrópolis de El Yesal.
Un espacio reservado para el poder
En las ciudades mayas, una acrópolis no era simplemente una estructura grande. Estos complejos solían concentrar algunas de las actividades más importantes de la vida política y religiosa.
Allí podían encontrarse:
- Residencias de las élites.
- Templos y edificios ceremoniales.
- Patios privados.
- Espacios para reuniones políticas.
- Lugares destinados a representar la autoridad de los gobernantes.
La monumentalidad de la Gran Acrópolis sugiere que El Yesal no fue un poblado menor. Levantar una plataforma de esas dimensiones implicó una enorme inversión de trabajo, organización y recursos.
Miles de personas debieron participar en la extracción de materiales, el transporte de piedra y la construcción de las diferentes etapas del complejo.
La especialista Atasta Flores Esquivel ha señalado que la distribución y el diseño de la acrópolis presentan semejanzas con construcciones de Edzná y con una tradición arquitectónica asociada a la región del Petén.
Esto no significa necesariamente que El Yesal dependiera de Edzná. Más bien, muestra que ambas ciudades compartieron ciertas ideas sobre la manera de construir y organizar sus espacios monumentales.
Una historia que comenzó hace unos 2,500 años
Los pozos de sondeo realizados en distintas áreas recuperaron fragmentos de cerámica relacionados con las fases conocidas como Mamom y Chicanel.
En términos sencillos, estos materiales sugieren que los primeros habitantes de El Yesal, ciudad maya de Campeche, se establecieron en la región hace aproximadamente 2,500 años.
La ciudad probablemente comenzó a desarrollarse entre el Preclásico Medio y el Preclásico Tardío. Con el paso del tiempo, sus habitantes ampliaron los edificios, modificaron las plazas y construyeron nuevas plataformas sobre estructuras anteriores.
Ya sabemos que las grandes ciudades no aparecen de la noche a la mañana. El Yesal tampoco fue la excepción.
Su crecimiento debió ocurrir poco a poco, a lo largo de varias generaciones. Cada etapa dejó nuevas capas de pisos, muros, ofrendas y materiales que ahora permiten a los arqueólogos reconstruir su historia.
El gran crecimiento durante el periodo Clásico
Entre los años 600 y 900 d.C., El Yesal vivió una importante etapa de expansión.
Durante ese periodo se levantaron:
- Nuevas plazas.
- Edificios monumentales.
- Terrazas artificiales.
- Patios.
- Conjuntos residenciales.
- Construcciones en diferentes sectores de la ciudad.
Este crecimiento coincide con una época de intensa actividad política en el mundo maya. Las ciudades competían por territorio, rutas comerciales, recursos y alianzas.
El Yesal debió formar parte de ese panorama regional, aunque todavía falta mucho por investigar para conocer cuál fue su posición exacta.
Una estela conserva la imagen de un gobernante
Entre los hallazgos más interesantes se encuentra una estela de piedra cuyo relieve ha sufrido un fuerte deterioro.
A primera vista, la figura resulta difícil de distinguir. El paso del tiempo, la humedad y la exposición a la intemperie borraron buena parte de sus detalles.
Para estudiar la pieza, los especialistas utilizaron fotogrametría, una técnica que combina numerosas fotografías tomadas desde distintos ángulos para crear un modelo tridimensional.
Al iluminar digitalmente la superficie desde diferentes direcciones, comenzaron a aparecer líneas y formas que el ojo difícilmente podía reconocer directamente sobre la piedra.
El análisis permitió identificar la imagen de un gobernante maya.
El personaje parece sostener un bastón ceremonial y porta un tocado relacionado con Yopaat, una deidad vinculada con las tormentas.
Un nombre perdido en el tiempo
Es posible que el elemento asociado con Yopaat formara parte del nombre del gobernante o de su identidad ritual. Sin embargo, el deterioro de la estela todavía impide responder varias preguntas.
Por ahora, se desconoce:
- El nombre del personaje representado.
- La fecha exacta en que fue tallada la estela.
- El acontecimiento que conmemoraba.
- El nombre original de la ciudad.
- La dinastía que gobernó El Yesal.
Aun así, la pieza es fundamental. Podría convertirse en la primera pista para reconstruir la historia política de El Yesal, ciudad maya de Campeche.
Una nueva inscripción o una estela mejor conservada sería suficiente para cambiar por completo lo que sabemos sobre el sitio.
¿Existió un gran mercado en El Yesal?
Cerca de la Gran Acrópolis, los arqueólogos identificaron varias estructuras bajas, estrechas y alargadas, distribuidas en círculos y rectángulos aproximadamente concéntricos.
Este tipo de organización recibe el nombre de construcción anidada.
Se han encontrado conjuntos parecidos en otros sitios mayas, incluido el complejo Chiik Nahb de Calakmul. Algunos investigadores consideran que estos espacios pudieron funcionar como mercados.
La idea resulta fascinante.
Las plataformas alargadas quizá sostuvieron puestos construidos con madera, palma y otros materiales perecederos. Los espacios intermedios pudieron servir como pasillos por los que circulaban comerciantes, visitantes y mercancías.
En un mercado como este se habrían intercambiado productos como:
- Alimentos.
- Cerámica.
- Sal.
- Herramientas de piedra.
- Tejidos.
- Pigmentos.
- Objetos ceremoniales.
- Bienes procedentes de otras regiones.
Los patios cercanos también pudieron utilizarse para almacenar productos o para realizar actividades administrativas.
Una hipótesis que todavía debe comprobarse
La forma de las estructuras es sugerente, pero no basta para afirmar que El Yesal tuvo un mercado.
Los arqueólogos necesitarán ampliar las excavaciones y estudiar la composición química del suelo. Ciertos residuos pueden revelar si en un lugar se almacenaron alimentos, pigmentos, animales u otros productos.
También será necesario examinar herramientas, fragmentos de cerámica y restos orgánicos.
Por ahora, la posibilidad de que El Yesal contara con un espacio comercial organizado es una hipótesis sólida, pero todavía no una conclusión definitiva.
Mucho más que un sitio ceremonial
Pensar en un posible mercado cambia nuestra forma de imaginar la ciudad.
El Yesal no habría sido únicamente un lugar dominado por templos, rituales y gobernantes. También pudo ser un centro económico al que llegaban habitantes de comunidades cercanas para intercambiar productos y noticias.
Los mercados mesoamericanos eran espacios sociales. Allí no solo se compraba y vendía. También se establecían contactos, se negociaban acuerdos, se compartía información y se fortalecían relaciones entre distintas comunidades.
Además, controlar un mercado podía ser una fuente importante de poder.
Las autoridades podían supervisar la llegada de mercancías, cobrar tributos y regular los intercambios. De esta manera, economía, religión y política quedaban profundamente conectadas.
Los investigadores también recuperaron figurillas y materiales de piedra con rasgos relacionados con el Altiplano Central de México. Si futuros análisis confirman esa procedencia, estaríamos ante una evidencia importante de contactos de larga distancia.
Posibles defensas en los límites de la ciudad
Los recorridos arqueológicos también alcanzaron sectores alejados del núcleo monumental.
En algunos puntos se documentaron conjuntos construidos sobre cerros y rodeados por terraplenes o terrazas artificiales. Debido a su posición elevada, los especialistas consideran que pudieron desempeñar una función defensiva.
Conviene ser prudentes: esto no significa que ya se haya encontrado evidencia directa de una guerra o una invasión.
Por ahora, lo que existe son construcciones cuya forma y ubicación podrían estar relacionadas con el control de los accesos.
Durante el periodo Clásico, muchas ciudades mayas participaron en conflictos políticos. Las rivalidades por territorio, rutas comerciales y recursos fueron frecuentes.
El Yesal pudo necesitar proteger sus entradas, sus zonas residenciales o algún punto estratégico de intercambio. Pero también es posible que esos terraplenes tuvieran otras funciones, como delimitar barrios o controlar el flujo del agua.
Solo las futuras excavaciones podrán aclararlo.
El saqueo amenaza la memoria de El Yesal
No todos los hallazgos de la investigación fueron motivo de celebración.
Numerosas estructuras presentan calas de saqueo: zanjas y túneles abiertos ilegalmente en busca de tumbas, esculturas, cerámica u objetos que puedan venderse en el mercado clandestino.
El saqueo no solo se lleva piezas antiguas. También destruye la información que las rodea.
Cuando un objeto es retirado sin un registro arqueológico, se pierde la posibilidad de saber:
- En qué lugar exacto apareció.
- Con qué otros materiales estaba relacionado.
- En qué momento fue depositado.
- Qué función cumplía.
- A quién pudo pertenecer.
En El Yesal, varios monumentos esculpidos parecen haber sido retirados. La estela estudiada por los especialistas podría ser una de las pocas que permanecieron en el sitio.
Esta situación hace todavía más urgente proteger El Yesal, ciudad maya de Campeche. Cada estructura saqueada representa una página arrancada de su historia.
Una ciudad conectada con Calakmul, Edzná y otros centros mayas
Por su tamaño y ubicación, El Yesal difícilmente pudo existir de manera aislada.
La ciudad formó parte de una región en la que se encontraban centros tan importantes como Calakmul, Balamkú, Uitzilná y Edzná.
Las semejanzas arquitectónicas, los posibles espacios comerciales y la presencia de materiales no locales sugieren que sus habitantes mantuvieron relaciones con otras comunidades.
Sin embargo, todavía no sabemos si El Yesal fue una ciudad independiente, una aliada de algún poder regional o un asentamiento subordinado a una capital más grande.
Tampoco conocemos el nombre que tuvo en la antigüedad. “El Yesal” es una denominación moderna empleada para identificar el sitio.
Encontrar inscripciones jeroglíficas podría resolver parte del misterio. Los textos mayas registraban nombres de gobernantes, ceremonias, guerras, matrimonios y alianzas políticas.
Una sola inscripción bien conservada podría colocar a El Yesal dentro de la historia dinástica de las Tierras Bajas Mayas.
La selva protege el sitio, pero también lo vuelve vulnerable
La Reserva de la Biosfera Balam Kú conserva una extraordinaria diversidad natural. Al mismo tiempo, guarda numerosos sitios arqueológicos que todavía no han sido estudiados de manera exhaustiva.
En este territorio, la historia humana y la naturaleza están profundamente entrelazadas.
Durante siglos, la vegetación protegió los edificios de El Yesal. Sin embargo, la misma selva que cubre las estructuras también dificulta la vigilancia y facilita la entrada de saqueadores.
La conservación ambiental puede convertirse en una aliada de la arqueología. Proteger la selva significa también proteger las ciudades, caminos, terrazas y antiguos sistemas de manejo del agua que permanecen debajo de ella.
Además, estudiar estos asentamientos puede ayudarnos a entender cómo las comunidades mayas modificaron el paisaje, aprovecharon los recursos naturales y enfrentaron las condiciones de una región tropical.
El Yesal apenas comienza a hablar
La primera exploración detallada ha confirmado que El Yesal, ciudad maya de Campeche, fue un asentamiento de enorme importancia. Pero, como ocurre con muchas investigaciones arqueológicas, cada respuesta ha abierto nuevas preguntas.
Todavía queda por descubrir:
- Quiénes gobernaron la ciudad.
- Cuántas personas llegaron a habitarla.
- Qué relación mantuvo con Calakmul.
- Si las construcciones anidadas funcionaron como mercado.
- Por qué se levantaron posibles estructuras defensivas.
- Qué provocó su abandono.
- Cuál fue su nombre original.
Responder estas preguntas requerirá nuevas temporadas de campo, excavaciones controladas y análisis especializados.
La arqueología avanza con paciencia. No se trata únicamente de encontrar objetos espectaculares, sino de entender cómo vivían las personas, cómo organizaban sus comunidades y qué historias dejaron grabadas en los edificios y en la tierra.
Bajo la vegetación de Balam Kú permanece una ciudad que todavía tiene mucho que contar.
El Yesal sobrevivió durante siglos en silencio. Ahora, poco a poco, sus plazas, pirámides y monumentos comienzan a recuperar su lugar en la historia del mundo maya.
Preguntas frecuentes sobre El Yesal
¿Dónde se encuentra El Yesal?
El Yesal se localiza dentro de la Reserva de la Biosfera Balam Kú, en el estado de Campeche, México. Se trata de una región selvática con una importante concentración de vestigios arqueológicos mayas.
¿El Yesal acaba de ser descubierto?
No exactamente. El sitio ya era conocido y había recibido algunas visitas. La novedad es que recientemente se realizó la primera inspección arqueológica detallada de su núcleo monumental.
¿Se puede visitar El Yesal?
Actualmente, El Yesal no ha sido anunciado como una zona arqueológica abierta al público. Su ubicación dentro de una reserva natural y los problemas de saqueo hacen especialmente importante proteger el sitio y evitar la difusión de coordenadas precisas.
Una historia que vale la pena seguir
El Yesal nos recuerda que la selva de Campeche todavía guarda capítulos enteros de la historia maya. Cada nueva excavación puede revelar el nombre de un gobernante, la función de una plaza o las rutas comerciales que conectaron esta ciudad con otros grandes centros.
Sigue de cerca las próximas investigaciones y no pierdas de vista los nuevos hallazgos: la historia de El Yesal apenas está comenzando a salir de la selva.



