Un mural de Calakmul revela escritura calendárica de hace más de 2,200 años

Hay descubrimientos arqueológicos que comienzan con una excavación. Otros, en cambio, ocurren cuando alguien vuelve a mirar con atención algo que llevaba años frente a nosotros.

Eso es justamente lo que ha sucedido en Calakmul.

Una pintura prehispánica encontrada hace décadas en esta antigua ciudad maya de Campeche está revelando ahora detalles que habían permanecido prácticamente invisibles. Gracias a nuevas técnicas de documentación y reconstrucción digital, investigadores lograron identificar escritura calendárica en Calakmul dentro de un mural que podría remontarse al periodo comprendido entre 400 y 200 a.C.

El hallazgo es mucho más que una curiosidad arqueológica. Nos habla de una Calakmul anterior a sus grandes reyes, a sus guerras contra Tikal y a las monumentales inscripciones que hicieron famosa a la ciudad durante el periodo Clásico.

Muchos siglos antes de convertirse en una de las mayores potencias políticas del mundo maya, sus habitantes ya estaban representando historias míticas, construyendo espacios cargados de simbolismo y registrando el paso del tiempo.

Y ahora comenzamos a entender cómo lo hacían.

Una pintura que llevaba más de 20 años esperando ser descifrada

El mural no acaba de ser descubierto.

La pieza fue localizada durante los trabajos del Proyecto Arqueológico Calakmul, encabezado por el arqueólogo Ramón Carrasco Vargas. Debido a su delicado estado de conservación, fue retirada de su contexto original y trasladada en 2005 a instalaciones de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

Allí permaneció protegida mientras avanzaban las técnicas que hoy permiten estudiarla con mucho mayor detalle.

La pintura mide aproximadamente 1.90 metros de ancho por 1.70 metros de alto y fue realizada principalmente con carbón vegetal. El problema es que muchos de sus trazos son tan débiles que resulta muy difícil comprender la escena simplemente observándola.

Fue necesario prácticamente reconstruirla.

El equipo coordinado por el investigador Daniel Salazar Lama reunió fotografías antiguas, informes arqueológicos, dibujos y otros registros realizados durante las excavaciones. Después combinó esa documentación con herramientas como fotogrametría, procesamiento digital de imágenes y reconstrucciones virtuales.

Poco a poco, donde antes parecía haber apenas manchas y líneas fragmentadas, comenzó a aparecer una historia.

Y esa historia resultó ser mucho más interesante de lo esperado.

Juun Ajaw aparece en una escena de cacería o sacrificio

En el centro de la composición se distingue un personaje que los investigadores identifican como Juun Ajaw, uno de los héroes míticos del mundo maya.

La escena parece desarrollarse dentro de un ambiente acuático. Juun Ajaw participa en lo que podría ser una acción de cacería o sacrificio de una criatura, un episodio que posiblemente formaba parte de un relato religioso conocido por los habitantes de Calakmul hace más de dos milenios.

La identificación resulta especialmente interesante porque este personaje aparece con mucha mayor frecuencia en imágenes mayas realizadas siglos después.

Eso nos coloca frente a una pregunta fascinante: ¿cuánto tiempo llevaban circulando estas historias antes de que fueran representadas en las obras del periodo Clásico?

El mural de Calakmul sugiere que algunas de esas narraciones ya estaban profundamente arraigadas durante el Preclásico Tardío.

Pero todavía faltaba otra sorpresa.

Sobre la misma escena apareció un pequeño signo relacionado con el calendario ritual maya.

La escritura calendárica en Calakmul cambia la historia conocida de la ciudad

A primera vista podría parecer un detalle menor.

No lo es.

El signo identificado en la pintura pertenece al sistema calendárico ritual de 260 días, utilizado durante siglos en diferentes regiones de Mesoamérica.

La presencia de esta escritura calendárica en Calakmul lleva la evidencia de comunicación escrita de la ciudad hasta una época mucho más antigua de la que tradicionalmente conocemos por sus monumentos.

Cuando pensamos en Calakmul, normalmente pensamos en el periodo Clásico, aproximadamente entre 250 y 900 d.C.

Fue entonces cuando la ciudad alcanzó un enorme poder político y llegó a competir directamente con Tikal por el control de amplias regiones de las Tierras Bajas mayas. Sus gobernantes levantaron estelas, registraron fechas, celebraron victorias y dejaron constancia de alianzas y conflictos.

Pero el mural pertenece a un mundo considerablemente anterior.

Estamos hablando de habitantes de Calakmul que vivieron siglos antes de aquellos famosos reyes y que, sin embargo, ya utilizaban sistemas complejos para representar el tiempo.

Eso cambia nuestra imagen de los primeros siglos de la ciudad.

¿Cómo funcionaba el calendario maya de 260 días?

El calendario de 260 días era mucho más que una herramienta para saber qué fecha era.

Funcionaba mediante la combinación de:

  • 20 signos de día
  • 13 números
  • 260 combinaciones distintas antes de repetir el ciclo

Este sistema estaba profundamente relacionado con la vida ritual y religiosa de las sociedades mesoamericanas.

Determinados días podían ser considerados favorables para ciertas actividades, mientras que otros estaban asociados con ceremonias, acontecimientos míticos o decisiones importantes.

Por eso, encontrar una fecha en una imagen como la de Calakmul puede tener un significado mucho más profundo que el de una simple anotación cronológica.

Según los investigadores, el signo parece haber sido añadido después de terminar la escena.

¿Por qué?

Una posibilidad es que señalara el día en que, según la tradición, ocurrió el acontecimiento mítico representado en la pintura.

Dicho de otra manera: la imagen mostraría qué sucedió, mientras que el signo calendárico indicaría cuándo sucedió dentro del tiempo sagrado.

Una cueva construida dentro de una pirámide

La historia se vuelve todavía más interesante cuando observamos el lugar donde estaba la pintura.

El mural se encontraba dentro de una bóveda cuya arquitectura parece haber sido diseñada para recrear simbólicamente el interior de una cueva.

Y para los mayas una cueva no era simplemente un agujero en una montaña.

Las cuevas estaban asociadas con:

  • el mundo de los dioses;
  • los ancestros;
  • el agua y la fertilidad;
  • el nacimiento y la muerte;
  • las fuerzas que conectaban diferentes niveles del universo.

Entrar en uno de estos espacios podía tener un profundo sentido ritual.

Por eso es difícil pensar que la ubicación del mural fuera casual.

La pintura formaba parte de la llamada Subestructura II C de Calakmul, un edificio cuyo programa escultórico ya había llamado la atención de los investigadores.

En su exterior aparecen imágenes vinculadas con seres sobrenaturales, ámbitos celestes y el dios del maíz. Todo indica que arquitectura e imágenes fueron concebidas como parte de una misma narrativa.

Un escenario para representar historias sagradas

Una de las interpretaciones más interesantes es que estos espacios pudieran funcionar como escenarios ceremoniales.

Sacerdotes o miembros de la élite habrían entrado en ellos para realizar rituales relacionados con las historias representadas en los muros y fachadas.

Podemos imaginar la experiencia.

Afuera, una arquitectura monumental cubierta de figuras sobrenaturales.

Después, un ingreso hacia un espacio más oscuro que imitaba una cueva.

Dentro, la imagen de un héroe mítico actuando en un ambiente acuático.

Y sobre esa escena, una fecha que vinculaba aquel acontecimiento con el calendario ritual.

No sabemos exactamente qué ocurrió allí hace más de 2,200 años.

Pero las piezas comienzan a encajar.

¿Es el calendario maya más antiguo descubierto hasta ahora?

Aquí conviene hacer una precisión importante.

La respuesta, por el momento, es no.

El mural de Calakmul puede fecharse de manera general entre aproximadamente 400 y 200 a.C., pero los investigadores consideran necesario obtener nuevas muestras para definir con mayor precisión su antigüedad.

Existe además otra referencia fundamental.

En San Bartolo, Guatemala, arqueólogos encontraron fragmentos de pintura que contienen una notación conocida como “7 Venado”, perteneciente también al calendario de 260 días.

El contexto de esos fragmentos fue fechado aproximadamente entre 300 y 200 a.C. y actualmente constituye una de las evidencias más antiguas fechadas con seguridad de este sistema calendárico maya.

Así que sería prematuro afirmar que Calakmul posee el calendario maya más antiguo conocido.

Lo que sí podemos decir y eso ya es extraordinario es que la escritura calendárica en Calakmul demuestra que esta tradición estaba presente en la ciudad durante el Preclásico Tardío.

El hallazgo coloca a Calakmul dentro de una red de grandes centros tempranos donde ya existían formas sofisticadas de escritura, arte monumental y pensamiento calendárico.

Mucho antes de la guerra entre Calakmul y Tikal

Calakmul es conocida sobre todo por lo que ocurrió siglos después.

Durante el periodo Clásico se convirtió en la sede de una poderosa dinastía que mantuvo una prolongada rivalidad con Tikal.

Sus gobernantes formaron alianzas, intervinieron en conflictos de otras ciudades y extendieron su influencia por buena parte del territorio maya.

Pero el mural obliga a mirar hacia atrás.

Mucho antes de esa historia política, Calakmul ya era un centro donde se estaban desarrollando ideas complejas sobre el universo.

Sus habitantes construían edificios monumentales.

Representaban mitos.

Utilizaban símbolos religiosos.

Organizaban ceremonias.

Y registraban el tiempo.

Lo mejor es que todavía sabemos relativamente poco sobre esa Calakmul temprana.

Cada nuevo dato permite reconstruir una etapa de la ciudad que durante mucho tiempo quedó eclipsada por el espectacular poder que alcanzaría posteriormente.

La tecnología permite descubrir sin volver a excavar

Hay otro aspecto del proyecto que vale la pena destacar.

La arqueología moderna no depende únicamente de encontrar nuevos objetos bajo tierra.

En ocasiones, algunos de los descubrimientos más interesantes están dentro de colecciones, archivos y depósitos que llevan décadas siendo estudiados.

La diferencia está en las herramientas.

La fotogrametría permite reconstruir superficies con enorme precisión. El procesamiento digital puede hacer visibles trazos difíciles de distinguir. Los modelos tridimensionales ayudan a comprender cómo se relacionaban las pinturas con los edificios donde fueron creadas.

Eso fue fundamental en Calakmul.

El mural había sido descubierto hacía años, pero la tecnología permitió formular nuevas preguntas y encontrar respuestas que antes simplemente no estaban al alcance de los investigadores.

En cierto sentido, no apareció un nuevo mural.

Apareció una nueva forma de verlo.

Un pequeño signo que cuenta una historia enorme

Hay algo particularmente atractivo en este descubrimiento.

Calakmul impresiona por sus enormes estructuras, sus plazas y la monumentalidad de una ciudad construida en medio de la selva de Campeche.

Frente a todo eso, un pequeño signo dibujado sobre una pintura podría parecer insignificante.

Pero la arqueología funciona muchas veces así.

Un detalle aparentemente menor puede cambiar toda una cronología.

La escritura calendárica en Calakmul nos dice que quienes vivían allí hace más de dos mil años ya participaban de un complejo mundo intelectual donde imagen, mito, arquitectura y tiempo estaban profundamente conectados.

También nos recuerda algo que a veces olvidamos cuando observamos las ruinas.

Las ciudades antiguas no fueron solamente edificios.

Fueron lugares llenos de historias.

Sus habitantes tenían héroes, celebraban rituales, recordaban acontecimientos y buscaban maneras de explicar el mundo que los rodeaba.

En algún momento, hace más de 2,200 años, alguien dibujó una referencia al tiempo sobre aquella escena de Juun Ajaw.

Probablemente sabía perfectamente lo que aquel signo significaba.

Para nosotros, después de tantos siglos, apenas comienza a revelar su historia.

¿Qué falta por descubrir en Calakmul?

La investigación todavía está abierta y quedan numerosas preguntas.

Entre ellas:

  • ¿Cuál es la fecha exacta del mural?
  • ¿Qué día representa el signo calendárico?
  • ¿Por qué fue añadido después de realizar la pintura?
  • ¿Qué ceremonia se desarrollaba dentro del edificio?
  • ¿Quiénes podían entrar a ese espacio?
  • ¿Qué relación tenía Juun Ajaw con el dios del maíz?
  • ¿Existen otras evidencias similares todavía ocultas en Calakmul?

Responderlas requerirá nuevos estudios y, especialmente, fechamientos más precisos.

Pero ya sabemos algo importante.

La historia de Calakmul comenzó mucho antes de sus grandes reyes.

Y cada nueva investigación demuestra que debajo de la imagen de aquella poderosa capital maya existe otra ciudad, más antigua y todavía misteriosa, que apenas estamos empezando a conocer.

Preguntas frecuentes sobre la escritura calendárica en Calakmul

¿Qué descubrieron los investigadores en el mural de Calakmul?

Los especialistas identificaron una escena relacionada con el héroe mítico Juun Ajaw y un signo perteneciente al calendario ritual mesoamericano de 260 días. La pintura podría datar de entre 400 y 200 a.C.

¿Es el calendario maya más antiguo conocido?

No se puede afirmar todavía. En San Bartolo, Guatemala, existe una notación calendárica fechada con mayor precisión entre aproximadamente 300 y 200 a.C. Se necesitan nuevos análisis para determinar la antigüedad exacta del mural de Calakmul.

¿Por qué es importante la escritura calendárica en Calakmul?

Porque demuestra que la ciudad utilizaba formas de comunicación escrita y sistemas calendáricos siglos antes de muchas de las famosas inscripciones del periodo Clásico. El hallazgo ayuda a reconstruir una etapa todavía poco conocida de la historia temprana de Calakmul.

Calakmul todavía guarda secretos bajo la selva

Quizás eso sea lo más emocionante de esta historia: después de décadas de excavaciones, estudios y descubrimientos, Calakmul todavía es capaz de sorprendernos.

El mural de Juun Ajaw y su enigmático signo calendárico abren una pequeña ventana hacia un mundo que existió hace más de dos milenios. Un mundo de héroes, dioses, ceremonias y formas de medir el tiempo cuyo significado apenas comenzamos a reconstruir.

Si te interesa la arqueología y la historia de los antiguos mayas, sigue de cerca las nuevas investigaciones en Calakmul. Todo indica que esta extraordinaria ciudad todavía tiene muchas historias por contar.

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