Un hallazgo en silencio
En una cantera del municipio de Molcaxac, al sur de Puebla, un grupo de investigadores encontró algo diminuto pero valioso: los restos de un pez prehistórico del Cretácico.
El fósil, de no más de quince centímetros, permaneció oculto durante unos 90 millones de años bajo la piedra caliza. Hoy lleva un nombre que reconoce el trabajo local: Buapichthys gracilis.
El hallazgo, encabezado por científicos de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ofrece una nueva pieza del enorme rompecabezas que representa el pasado marino del país.
El antiguo mar que cubría Puebla
Hace millones de años, la región que hoy conocemos como Puebla no tenía montañas ni carreteras.
Era parte de un mar cálido y poco profundo, habitado por peces, amonites y otras criaturas marinas.
Con el paso del tiempo, los movimientos de la Tierra cerraron ese océano y elevaron el terreno. El mar se secó, pero sus habitantes quedaron atrapados en la roca.
El fósil de este pez prehistórico del Cretácico apareció entre esas capas. Su cuerpo, largo y delgado, con una aleta dorsal bien separada de la cola, muestra una forma diferente a la de otros peces hallados en la región.
Los investigadores creen que se trataba de un animal rápido, de vida libre, que se alimentaba de pequeños organismos flotantes.
Por qué es importante
A simple vista, puede parecer un fósil más, pero en realidad representa una nueva especie y un nuevo género, algo poco común en la paleontología.
El Buapichthys gracilis ayuda a entender cómo evolucionaron los peces óseos que poblaron los mares del Cretácico.
Además, confirma que México fue una zona clave para la diversidad marina de esa época.
En la misma cantera se han encontrado también fósiles de moluscos, estrellas de mar y cangrejos.
Cada descubrimiento refuerza la idea de que este lugar fue, alguna vez, un ecosistema lleno de vida, muy diferente al paisaje árido que hoy lo rodea.
Un trabajo paciente
Los fósiles no aparecen por casualidad.
Localizarlos y extraerlos requiere paciencia, precisión y suerte. Los investigadores que participaron en este proyecto trabajaron con herramientas pequeñas y cepillos finos, retirando capa tras capa de piedra hasta revelar la forma completa del pez.
Después vino la parte más compleja: estudiar su estructura y compararla con la de otros ejemplares conocidos en todo el mundo.
Esa revisión detallada llevó a una conclusión clara: este fósil no se parecía a ninguno otro descrito antes.
Por eso, el equipo decidió proponer un nombre propio y registrarlo como un hallazgo único.
Una ventana al pasado
El fósil fue encontrado en una zona que sigue ofreciendo sorpresas.
Los expertos consideran que San José de Gracia podría albergar más especies desconocidas.
La roca del lugar conserva restos de organismos marinos con una calidad excepcional, lo que permite estudiar no solo la forma de los animales, sino también cómo se desplazaban o se alimentaban.
Para los investigadores, el descubrimiento del Buapichthys gracilis es una muestra de que aún queda mucho por explorar.
México, dicen, guarda bajo su suelo una parte importante de la historia de los océanos del planeta.
Lo que queda por venir
El estudio del pez prehistórico del Cretácico continúa.
Cada nuevo análisis ayuda a definir su parentesco con otras especies y a entender mejor las condiciones del mar donde vivió.
Los científicos esperan que, con más tiempo y recursos, se logre reconstruir una imagen más completa de aquel ecosistema perdido.
Por ahora, el pequeño fósil hallado en Puebla ya tiene su lugar asegurado en la historia: no solo como una curiosidad científica, sino como testimonio de los antiguos mares que alguna vez bañaron el corazón de México.
En resumen
- El Buapichthys gracilis es una nueva especie y género de pez fósil.
- Vivió hace 90 millones de años en el antiguo mar que cubría Puebla.
- Fue hallado en la cantera de San José de Gracia, Molcaxac.
- Su estudio fue realizado por investigadores mexicanos.
- Representa un aporte importante para entender la evolución marina del Cretácico.
🪶 ¿Por qué leer más sobre esto?
Porque cada fósil encontrado en México cuenta una historia que estuvo oculta por millones de años.
Y entender ese pasado es también una forma de conocer el presente: los mares, la vida y los cambios del planeta que aún continúan.