Con un despliegue escénico sin precedentes, el Festival “Mayas y Piratas” celebró su séptima edición en la Bahía de Chetumal, convirtiendo sus aguas y muelle fiscal en un vibrante escenario donde la historia y la fantasía cobraron vida. El evento, que se realizó los días 4 y 5 de julio, reunió a cientos de familias, turistas nacionales y visitantes de Belice, consolidando esta actividad como una de las más importantes del calendario cultural del sur del estado.
Durante dos noches, la Terminal Marítima se transformó en el epicentro de un montaje artístico multidisciplinario que combinó teatro musical, danza, efectos especiales, escenografía flotante e iluminación sincronizada. Todo ello al aire libre y con la espectacular Bahía de Chetumal como telón de fondo.
Una narrativa entre mayas y corsarios
El espectáculo central del festival presentó una fantasía musical inspirada en dos legados profundamente vinculados a la región: la civilización maya y las leyendas de los piratas del Caribe. A través de una historia original contada en escena, el público fue testigo del encuentro simbólico entre el mundo ancestral y el universo de los corsarios, ambos protagonistas históricos en la conformación cultural del Caribe mexicano.
La puesta en escena integró a más de 60 artistas en escena, incluyendo actores, bailarines, acróbatas y músicos, todos dirigidos por un equipo creativo de alto nivel que apostó por un formato de espectáculo total. La producción destacó por su calidad, con elementos técnicos que rivalizan con grandes festivales nacionales.
Impulso turístico y económico para el sur del estado
Más allá del componente artístico, el festival tiene un objetivo estratégico: promover la Bahía de Chetumal como destino turístico cultural y de naturaleza. En palabras de representantes de la Secretaría de Turismo del Estado de Quintana Roo, este evento forma parte de una visión integral para impulsar el desarrollo del sur de la entidad, tradicionalmente menos favorecido en comparación con la zona norte.
“El Festival Mayas y Piratas no solo representa un evento cultural, sino una plataforma para posicionar a Chetumal como un referente de turismo con identidad, historia y naturaleza. Queremos que más visitantes descubran el valor patrimonial de esta zona”, declaró un vocero de Sedetur.
Durante el fin de semana del festival, hoteles y restaurantes de la capital quintanarroense reportaron un incremento en su ocupación y actividad comercial. Según estimaciones de los organizadores, el evento generó beneficios económicos directos para más de 200 comerciantes y proveedores locales, incluyendo artesanos, gastronómicos, técnicos y artistas.
Actividades paralelas y participación comunitaria
Además del espectáculo acuático nocturno, el festival ofreció una programación amplia durante el día, que incluyó talleres culturales, presentaciones de danza prehispánica, exposiciones fotográficas, proyecciones audiovisuales y muestras gastronómicas con platillos típicos de la región como el chocolomo, los tamales colados, pan de cazón y bebidas tradicionales como el pozol.
Uno de los aspectos más valorados del festival es su enfoque participativo, que permite la integración de escuelas, academias de arte, asociaciones civiles y colectivos independientes. Esta edición contó con la participación de más de 15 agrupaciones culturales locales, quienes vieron en el evento una vitrina para mostrar su talento.
Además, se organizaron actividades especiales para niños, como concursos de disfraces de piratas, cuentacuentos y talleres de pintura con temática maya, fomentando así la apropiación cultural desde edades tempranas.
Chetumal: un pasado vibrante, un futuro con proyección
El Festival “Mayas y Piratas” se ha consolidado en sus siete ediciones como un proyecto cultural emblemático del sur de Quintana Roo. Lo que comenzó como una iniciativa local ha crecido hasta convertirse en un referente regional, gracias al respaldo de instancias como la Secretaría de Cultura del estado, la Sedetur y organismos municipales.
La elección de la bahía como sede del festival no es casual: este cuerpo de agua fue históricamente un punto clave en las rutas comerciales mayas y, más tarde, escenario de encuentros con corsarios y comerciantes europeos. Hoy, este legado histórico es reimaginado para dar lugar a un festival que une pasado y presente.
Con la séptima edición completada con éxito, las autoridades estatales han adelantado que ya se trabaja en una estrategia para internacionalizar el festival y convertirlo en un producto turístico de exportación cultural para todo el Caribe.