Un destino donde la tradición y la naturaleza se unen
En el corazón verde de Quintana Roo, entre los municipios de Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos, se encuentra Maya Ka’an, un destino que ha sabido combinar la belleza de sus paisajes, la riqueza de su cultura y el compromiso con la sustentabilidad. Este modelo de turismo comunitario no solo ofrece al visitante experiencias auténticas, sino que también fortalece la economía local y preserva la herencia cultural de los pueblos mayas.
La Secretaría de Turismo (Sectur) ha presentado a Maya Ka’an como modelo ejemplar de turismo comunitario en México, subrayando su capacidad para integrar a decenas de comunidades en la actividad turística sin comprometer los recursos naturales ni las costumbres ancestrales.
Historia y evolución de Maya Ka’an
El proyecto Maya Ka’an nació en 2008 como una estrategia para llevar los beneficios del turismo a zonas rurales y comunidades indígenas que, tradicionalmente, habían quedado al margen del desarrollo turístico masivo de la región. La idea central era sencilla pero poderosa: crear un modelo de turismo comunitario que permitiera a las comunidades administrar sus recursos y servicios, garantizando que las ganancias se quedaran en la región.
Desde entonces, Maya Ka’an ha crecido hasta abarcar más de 70 comunidades mayas, en un territorio de aproximadamente 909,000 hectáreas, donde la selva, los cenotes, las zonas arqueológicas y la cultura viva forman parte de una propuesta turística única.

El papel fundamental de las mujeres en el turismo comunitario
Uno de los elementos más inspiradores de Maya Ka’an es el liderazgo femenino. Actualmente, 17 empresas dirigidas por mujeres emprendedoras ofrecen paquetes turísticos que incluyen experiencias como:
- Caminatas guiadas por la selva para el avistamiento de aves y fauna endémica.
- Talleres de bordado tradicional y artesanías con técnicas ancestrales.
- Demostraciones gastronómicas con ingredientes locales y recetas transmitidas de generación en generación.
- Recorridos por sitios arqueológicos poco conocidos y cenotes sagrados.
Estas emprendedoras no solo generan ingresos para sus familias, sino que se han convertido en guardianas de la identidad cultural y en embajadoras del turismo comunitario a nivel internacional.
Conectividad estratégica para un turismo inclusivo
El crecimiento de Maya Ka’an se ha visto potenciado por su ubicación privilegiada. El destino está a 17 kilómetros del Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto y cuenta con dos estaciones del Tren Maya en Felipe Carrillo Puerto y Tulum. Esta conectividad garantiza que los viajeros puedan acceder con facilidad, impulsando un flujo turístico constante y sostenible.
Esta infraestructura también contribuye a que el turismo comunitario se consolide como una opción competitiva frente a otros segmentos turísticos de la región, ofreciendo una alternativa para quienes buscan experiencias auténticas lejos de las zonas masificadas.

Historias de éxito: Kíichpam K’áax
Durante la presentación oficial, Sectur compartió un video sobre el centro ecoturístico Kíichpam K’áax (“Selva Bonita” en lengua maya), un ejemplo vivo del potencial del turismo comunitario. Fundado por Damián Gómez Xol y administrado por Margarita Chimal, este emprendimiento ofrece hospedaje en cabañas ecológicas, recorridos interpretativos por la selva, talleres educativos y actividades para la conservación de especies locales.
Este tipo de proyectos no solo atraen a turistas, sino que también involucran a jóvenes y adultos de la comunidad en capacitación y generación de empleo, asegurando que los beneficios del turismo sean compartidos de manera justa.
Reconocimiento internacional y respaldo institucional
Maya Ka’an no es un proyecto aislado: forma parte de la Guía de Experiencias Comunitarias Mundo Maya, elaborada en colaboración con la UNESCO. Esta guía reúne más de 60 experiencias en los estados de Campeche, Chiapas, Tabasco, Yucatán y Quintana Roo, donde el turismo comunitario es la base para el desarrollo local.
En Quintana Roo, la guía incluye cinco experiencias destacadas, siendo Maya Ka’an la más representativa por su trayectoria, su capacidad organizativa y sus resultados tangibles en la mejora de la calidad de vida de las comunidades.
Impacto económico y social del turismo comunitario en Maya Ka’an
A lo largo de más de 15 años, Maya Ka’an ha generado beneficios que van más allá de lo económico:
- Más de 30 millones de pesos en ingresos acumulados para las comunidades.
- 21 pequeños hoteles comunitarios en operación.
- Más de 30 guías turísticos locales certificados.
- 28 distintivos de calidad otorgados a servicios y experiencias.
- Más de 110,000 visitantes nacionales e internacionales recibidos.
Estos logros muestran que el turismo comunitario es una herramienta real para combatir la pobreza, frenar la migración forzada y preservar la identidad cultural de los pueblos mayas.

Un modelo replicable para todo México
Para Sectur, Maya Ka’an representa un modelo de gestión turística que debería replicarse en otras regiones del país. Al descentralizar el turismo y fomentar la participación de las comunidades en su propia estrategia de desarrollo, se generan economías locales más resilientes y sostenibles.
La clave está en que el turismo comunitario no se basa únicamente en “atraer visitantes”, sino en diseñar experiencias auténticas que respeten el entorno, fortalezcan la cultura y generen beneficios equitativos.
El futuro de Maya Ka’an y el turismo comunitario
Con la llegada del Tren Maya y la creciente demanda global por experiencias auténticas y sostenibles, Maya Ka’an tiene un futuro prometedor. La combinación de infraestructura, liderazgo comunitario y respaldo institucional coloca a este destino como un referente no solo en México, sino en toda América Latina.
El reto será mantener el equilibrio entre el crecimiento turístico y la preservación de sus valores fundamentales: respeto a la naturaleza, fortalecimiento de la identidad cultural y participación activa de las comunidades.
Conclusión:
Maya Ka’an es la prueba de que el turismo comunitario puede transformar realidades, empoderar a las mujeres, diversificar la economía y preservar el patrimonio cultural y natural. Un modelo que México debería mirar con atención y replicar, porque representa el futuro de un turismo más justo, inclusivo y sostenible.