El mundo del fútbol está de luto. El delantero portugués Diogo Jota, estrella del Liverpool FC y la selección nacional de Portugal, falleció en la madrugada del miércoles junto a su hermano André Silva en un trágico accidente automovilístico ocurrido en la provincia española de Zamora. Tenía apenas 28 años.
Un viaje que terminó en tragedia
Según los primeros reportes de la Guardia Civil, el accidente se produjo alrededor de las 00:30 horas en la autovía A‑52, a la altura del municipio de Cernadilla, cuando el vehículo en el que viajaban —un Lamborghini Urus, salió de la vía, colisionó contra un terraplén y posteriormente se incendió. Las autoridades atribuyen el accidente a un posible reventón de neumático.
Los dos hermanos se dirigían al puerto de Santander para abordar un ferry, evitando volar por recomendación médica tras una reciente cirugía pulmonar a la que Diogo se había sometido. Ambos cuerpos fueron encontrados calcinados, y su identidad fue confirmada por pruebas de ADN.
Un legado que trasciende el campo
Nacido en Oporto el 4 de diciembre de 1996, Diogo Jota se formó en el Paços de Ferreira, pasó por el Atlético de Madrid, el Porto y brilló con el Wolverhampton Wanderers, antes de llegar al Liverpool FC en 2020. Con los “Reds”, conquistó la Premier League 2024‑25 y se convirtió en una de las figuras más queridas por la afición.
A nivel internacional, disputó 49 partidos con la selección portuguesa y anotó 14 goles, incluyendo actuaciones memorables en la Nations League, título que Portugal alzó en 2019 y nuevamente este 2025.
Hace apenas once días, el 22 de junio, Jota había celebrado su boda con Rute Cardoso, madre de sus tres hijos. El matrimonio, lleno de emotividad y rodeado de amigos y colegas del fútbol, fue ampliamente difundido por medios portugueses. Nadie imaginaba que la felicidad se transformaría en dolor tan pronto.
Reacciones de todo el mundo
La noticia provocó una ola de conmoción y tristeza en todos los rincones del planeta. El Liverpool FC expresó estar “devastado” por la pérdida de un jugador “brillante dentro y fuera del campo”. El entrenador Jürgen Klopp y varias figuras del fútbol mundial —entre ellos Cristiano Ronaldo, Virgil van Dijk, y clubes como el Atlético de Madrid y el Wolverhampton— manifestaron su dolor en redes sociales.
En el estadio Anfield, decenas de aficionados se congregaron para rendir homenaje con flores, velas, camisetas y mensajes de despedida. El dorsal 20, que portaba Jota, se convirtió en símbolo de unidad y duelo.
Minutos de silencio y homenajes
La UEFA, la Federación Portuguesa de Fútbol y múltiples ligas europeas han decretado minutos de silencio antes de cada partido del fin de semana, mientras clubes y selecciones lucirán brazaletes negros en memoria del jugador.
Incluso el Parlamento portugués guardó un minuto de silencio, reconociendo a Diogo Jota como “un embajador del talento, la humildad y el esfuerzo”.
Más que un jugador
Diogo Jota era conocido por su estilo aguerrido, su inteligencia táctica y su capacidad para aparecer en los momentos clave. Pero más allá del césped, era un hombre discreto, dedicado a su familia y admirado por su sencillez.
Su muerte deja un vacío enorme no solo en el fútbol portugués, sino en millones de seguidores que lo vieron crecer, brillar y con apenas 28 años, partir demasiado pronto.