Con motivo del Día Mundial de las Tortugas Marinas, la comunidad de Lerma fue sede de la Feria de la Tortuga, un evento que reunió a especialistas, estudiantes, emprendedores y familias enteras para celebrar y concientizar sobre la importancia de preservar estas especies ancestrales.
Organizada por la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Cambio Climático y Energía (SEMABICCE), en colaboración con el Consejo Consultivo de Tortugueros de Campeche, la feria ofreció un abanico de actividades diseñadas para educar y sensibilizar a la población sobre los desafíos que enfrentan las tortugas marinas en la actualidad.
Educación ambiental para todas las edades
El parque principal de Lerma se transformó en un centro interactivo donde se instalaron módulos informativos sobre tortugas marinas, tiburones, cocodrilos, serpientes y murciélagos. A través de dinámicas y charlas, los asistentes aprendieron sobre el papel ecológico de estas especies y la necesidad de derribar mitos negativos que las rodean.
Uno de los objetivos clave fue fomentar el respeto y la convivencia armónica con la biodiversidad local, especialmente entre los niños y jóvenes, quienes participaron activamente en talleres lúdicos.
En defensa de las tortugas marinas
Campeche cuenta con más de 200 kilómetros de costa y alberga 15 campamentos tortugueros que se dedican a proteger los nidos durante la temporada de anidación. Durante el evento se resaltó que de cada mil crías nacidas, solo una llega a la edad adulta, lo que hace indispensable el compromiso ciudadano para no invadir playas de anidación ni alterar los ecosistemas costeros.
Además, especialistas explicaron cómo el cambio climático, la contaminación plástica y el turismo descontrolado han mermado las poblaciones de especies como la tortuga blanca y la carey, ambas en estado vulnerable.
Artesanía, naturaleza y emprendimiento
En el marco de la feria, también se promovió el consumo responsable mediante un espacio de venta de productos artesanales elaborados con materiales reciclados o naturales. Emprendedores locales ofrecieron cosméticos ecológicos, accesorios biodegradables y alimentos de origen sustentable.
Adicionalmente, se organizaron recorridos guiados para la observación de aves y otras especies, reforzando el vínculo entre naturaleza, comunidad y conservación.
Un llamado urgente a la acción
El evento cerró con un mensaje claro: la protección de las tortugas marinas requiere del esfuerzo colectivo. Las autoridades reiteraron la importancia de denunciar saqueos de nidos, evitar el uso de plásticos en playas, y respetar las zonas de anidación durante las temporadas críticas.
La Feria de la Tortuga en Lerma se consolida como un modelo de educación ambiental participativa, en donde ciencia, cultura y conciencia ecológica se entrelazan para proteger uno de los tesoros más antiguos de nuestros océanos.