El estado de Quintana Roo se viste de luto tras confirmarse el fallecimiento de Jesús Martínez Ross, primer gobernador constitucional de la entidad y figura clave en la transición de territorio federal a estado libre y soberano. Su partida, ocurrida el 14 de septiembre de 2025 a los 91 años de edad, marca el fin de una etapa histórica que cimentó el desarrollo político, social y turístico de la región.
Los orígenes de Jesús Martínez Ross
Nacido el 7 de mayo de 1934 en Payo Obispo, hoy Chetumal, Jesús Martínez Ross creció en un entorno marcado por la identidad caribeña y el espíritu fronterizo de Quintana Roo. Sus primeros estudios los realizó en Mérida y posteriormente viajó a la Ciudad de México, donde ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México para formarse como abogado.
Su preparación académica le abrió las puertas a una carrera pública que lo llevaría a ocupar distintos cargos, desde agente del Ministerio Público hasta oficial mayor del entonces territorio de Quintana Roo. Esa experiencia le permitió conocer de primera mano los retos de la región y las necesidades de su población.
El camino hacia la gubernatura
La vida política de Jesús Martínez Ross estuvo estrechamente vinculada al Partido Revolucionario Institucional (PRI), organización desde la cual defendió la importancia de convertir a Quintana Roo en estado. En 1974, el Congreso de la Unión aprobó la iniciativa y la entidad obtuvo por fin su soberanía.
Un año más tarde, el 5 de abril de 1975, Jesús Martínez Ross tomó posesión como primer gobernador constitucional de Quintana Roo, cargo que desempeñó hasta 1981. Su administración no solo significó el inicio de una etapa democrática en la región, sino que también representó el momento de mayor consolidación institucional para los quintanarroenses.
Logros del primer gobernador constitucional
El legado de Jesús Martínez Ross está presente en múltiples áreas de la vida quintanarroense:
- Educación: Impulsó la creación del Instituto Tecnológico de Chetumal, sentando las bases para el desarrollo académico de nuevas generaciones.
- Turismo: Bajo su gobierno se consolidaron los planes para hacer de Cancún un destino internacional, proyecto que transformó la economía del estado.
- Institucionalidad: Como primer gobernador constitucional, estableció el andamiaje administrativo y político que permitió al nuevo estado funcionar con autonomía.
- Identidad estatal: Contribuyó a dar forma a la identidad de los quintanarroenses como ciudadanos de una entidad joven pero con grandes aspiraciones.
Reacciones a su fallecimiento
La actual gobernadora, Mara Lezama, expresó un mensaje de profundo pesar en el que destacó que Jesús Martínez Ross fue un hombre cercano a su pueblo y pieza fundamental en la construcción de Quintana Roo. En redes sociales y medios de comunicación se multiplicaron las muestras de respeto y condolencia hacia la familia del exmandatario.
Exgobernadores, legisladores y líderes de opinión coincidieron en que su partida deja un vacío histórico, pero también un legado invaluable que seguirá inspirando a las nuevas generaciones de quintanarroenses.
Jesús Martínez Ross en la memoria de Quintana Roo
Más allá de los cargos que ocupó, Jesús Martínez Ross será recordado por haber acompañado a Quintana Roo en su transformación de un territorio periférico en una de las entidades más importantes del país. Su visión de desarrollo turístico y educativo cambió para siempre la fisonomía del estado, que hoy es reconocido a nivel mundial como un destino de cultura, historia y naturaleza.
Su nombre quedará inscrito en la memoria colectiva como el líder que inauguró una nueva era para Quintana Roo, y su legado seguirá vivo en las instituciones y proyectos que impulsó.
Un adiós que marca la historia
El fallecimiento de Jesús Martínez Ross no solo representa la pérdida de un exgobernador, sino el cierre de un capítulo fundacional en la historia del estado. A sus 91 años, deja un ejemplo de compromiso, servicio y amor por su tierra natal.
Quintana Roo despide así a su primer gobernador constitucional, un hombre que supo guiar con firmeza a su pueblo en los momentos iniciales de su vida como estado.