La construcción del polémico cuarto muelle de cruceros en Cozumel ha sido suspendida de manera indefinida, luego de una creciente ola de presión social, ambiental y política. El proyecto, impulsado por la empresa Muelles del Caribe, se encontraba en fase preliminar, pero ha sido detenido tras una “pausa técnica” solicitada por la misma compañía.
¿Por qué se suspendió la obra?
Aunque Muelles del Caribe contaba con la autorización de impacto ambiental desde diciembre de 2021, la falta de permisos municipales y la fuerte resistencia ciudadana pusieron en jaque el avance del proyecto. La preocupación principal gira en torno al daño que la obra podría ocasionar al arrecife Villa Blanca, un ecosistema de alto valor ecológico con más de 80 especies de coral.
Organizaciones civiles, académicos, científicos marinos y habitantes de la isla han expresado su rechazo desde hace años. En los últimos meses, lograron reunir más de 130,000 firmas exigiendo una consulta pública y una evaluación independiente del proyecto por parte de la Semarnat.
¿Qué contemplaba el proyecto?
El cuarto muelle iba a ser una estructura en forma de “L” de 1.16 hectáreas, con 774 pilotes de acero sobre el mar para recibir cruceros de gran calado. Además, en tierra se proyectaba una moderna terminal de dos niveles con centro comercial, escaleras eléctricas y un puente peatonal elevado, todo con una inversión estimada de más de mil millones de pesos.
De haberse realizado, el muelle se sumaría a los tres ya existentes en la isla, consolidando a Cozumel como uno de los puertos de cruceros más importantes del mundo.
El arrecife Villa Blanca, al borde del colapso
El arrecife Villa Blanca, ubicado justo en la zona donde se levantaría el muelle, es uno de los últimos refugios de coral vivo en la región. Investigadores han advertido que su destrucción sería irreversible, afectando no solo a la biodiversidad marina, sino también al turismo sustentable, una de las principales fuentes de ingreso para los habitantes de Cozumel.
“El arrecife es nuestro pulmón marino. No podemos sacrificarlo por intereses económicos de corto plazo”, señalaron representantes del colectivo ambientalista Cozumel Unido por la Vida Marina.
¿Qué dice la empresa?
Muelles del Caribe justificó la suspensión como un gesto de responsabilidad social y afirmó que buscará reforzar sus medidas de mitigación ambiental. También anunció que seguirá dialogando con autoridades federales y actores locales antes de reactivar cualquier obra.
“Queremos contribuir al desarrollo de Cozumel sin comprometer su riqueza natural”, señaló la empresa en un comunicado.
La voz de la ciudadanía
Más allá del éxito temporal de la suspensión, activistas y habitantes de la isla no bajan la guardia. Exigen una cancelación definitiva del proyecto, una revisión a fondo de los permisos ambientales, y una consulta pública que realmente represente el sentir de la comunidad.
Además, legisladores como senadores y funcionarios de Semarnat han expresado su desacuerdo con el proyecto, calificándolo como “innecesario y potencialmente dañino”.