Balam Tun y K’awiil: nuevos Parques de la Memoria

Los Parques de la Memoria se perfilan como una de las iniciativas más trascendentales de conservación y difusión arqueológica en el sureste mexicano. Estos espacios surgen como respuesta a los retos planteados por la construcción del Tren Maya, una de las obras de infraestructura más grandes en la historia reciente de México, y que atraviesa territorios con una enorme riqueza cultural y patrimonial.

Gracias al trabajo conjunto del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), vestigios que pudieron haber desaparecido bajo el trazo ferroviario se han reubicado en escenarios especialmente diseñados para protegerlos y exhibirlos. Los resultados son dos recintos únicos: Balam Tun, en Chetumal, y K’awiil, en Xpujil. Ambos abrirán sus puertas al público en el último trimestre de 2025, consolidándose como puntos de encuentro entre la modernidad y la memoria ancestral de los mayas.

Estos parques no solo preservan el patrimonio cultural, sino que también fortalecen el turismo cultural en Quintana Roo y Campeche, ofreciendo al visitante un recorrido inmersivo por la grandeza de la civilización maya.

Parques de la Memoria: el legado cultural del Tren Maya

La construcción del Tren Maya evidenció la necesidad de emprender uno de los proyectos de salvamento arqueológico más ambiciosos del país. En los tramos 6 y 7 se localizaron cientos de estructuras mayas en riesgo, entre ellas basamentos piramidales, edificios ceremoniales y restos de antiguos centros urbanos.

En lugar de resignarse a perderlos, el INAH puso en marcha un plan innovador: trasladar piedra por piedra las estructuras hacia áreas seguras donde pudieran reconstruirse con rigor científico. Así nacen los Parques de la Memoria, concebidos como sitios donde pasado y presente conviven en armonía.

Balam Tun: santuario arqueológico en Chetumal

El Parque de la Memoria Balam Tun se ubica dentro del Parque Quintana Roo, en la ciudad de Chetumal, y ocupa alrededor de tres hectáreas. Allí se han reubicado 36 basamentos piramidales, conformando un conjunto que se erige como un auténtico santuario de la arquitectura maya.

Los visitantes podrán admirar construcciones de estilos Río Bec y Petén, característicos de la región. Uno de los atractivos principales será la exposición de una subestructura del Preclásico Tardío (400–250 a.C.), visible a través de una ventana arqueológica. Este detalle permitirá al público asomarse al pasado más remoto de los primeros asentamientos mayas, ofreciendo una experiencia única en el sureste mexicano.

Además de su valor arqueológico, Balam Tun está concebido como un espacio público inclusivo. Contará con senderos, áreas de descanso, señalización y paneles explicativos, lo que lo convierte en un punto estratégico para fortalecer la identidad cultural de Chetumal y diversificar su oferta turística.

K’awiil: arqueología y tecnología en Xpujil

El segundo recinto, el Parque de la Memoria K’awiil, se ubica en Campeche, justo al lado de la estación del Tren Maya en Xpujil. Con una extensión de aproximadamente una hectárea, en este espacio se reconstruyeron 12 edificios mayas provenientes de sitios como Los Monjes, Tigres y CFE.

A diferencia de otros sitios arqueológicos tradicionales, el Parque K’awiil combina arqueología y tecnología digital. A lo largo de sus senderos, los visitantes encontrarán códigos QR que desplegarán en sus dispositivos móviles información multimedia sobre cada estructura: imágenes de excavaciones, reconstrucciones digitales en 3D y explicaciones históricas.

Entre los hallazgos más relevantes se encuentran representaciones cerámicas del dios K’awiil, una deidad asociada al fuego, el relámpago y el poder dinástico en la cosmovisión maya. Estas piezas refuerzan el valor simbólico del parque como espacio de memoria y enseñanza.

Tecnología de vanguardia en la preservación

Los Parques de la Memoria son fruto de un proceso de documentación y reconstrucción sin precedentes. Los arqueólogos y restauradores emplearon tecnologías de última generación como LiDAR y fotogrametría, lo que permitió digitalizar con precisión cada piedra, ángulo y proporción de los edificios originales.

El INAH ha recalcado que la reubicación de edificios mayas fue un recurso extremo, utilizado únicamente cuando no existía otra alternativa viable de preservación. Este esfuerzo pionero convierte a los Parques de la Memoria en un referente internacional sobre cómo gestionar el patrimonio cultural en contextos de desarrollo urbano y obras de gran magnitud.

Turismo cultural en auge en el sureste

La apertura de los Parques de la Memoria promete detonar un nuevo auge del turismo cultural en Quintana Roo y Campeche. Ubicados en puntos estratégicos de la ruta del Tren Maya, estos espacios se consolidan como atractivos de clase mundial que complementan la experiencia del viajero.

El visitante tendrá la oportunidad de vivir un recorrido dual: por un lado, disfrutar la modernidad y conectividad que ofrece el tren; y por otro, sumergirse en la historia ancestral de los mayas. Esta fusión los convierte en un producto turístico ideal para quienes buscan experiencias auténticas, educativas y profundamente culturales.

Un mensaje de preservación y futuro

La creación de los Parques de la Memoria envía un mensaje contundente: el progreso no está reñido con la preservación cultural. Como expresó Julieta Ramos Pacheco, supervisora del Parque K’awiil:

“El visitante podrá corroborar que sí pasó el tren, pero también se preservó la cultura”.

Este testimonio refleja la esencia del proyecto: demostrar que México puede construir un futuro moderno sin olvidar ni sacrificar su herencia milenaria.

Conclusión: Parques de la Memoria, puentes entre pasado y presente

Los Parques de la Memoria Balam Tun y K’awiil son mucho más que sitios arqueológicos reubicados: son espacios de encuentro, aprendizaje y memoria colectiva. Gracias a ellos, Chetumal y Xpujil se consolidan como nuevos polos de turismo cultural y arqueológico, capaces de atraer tanto a investigadores como a viajeros nacionales e internacionales.

Cada piedra trasladada, cada sendero diseñado y cada código QR instalado son un recordatorio de que la civilización maya sigue viva, no solo en sus descendientes, sino también en la memoria de quienes recorren la península. Visitar los Parques de la Memoria será caminar por un puente entre el pasado y el presente, entre el legado milenario y el futuro del sureste mexicano.

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