Una tarde que se detuvo de golpe
Eran poco más de las dos de la tarde cuando la rutina de miles de personas cambió por completo. Sin previo aviso, un apagón en la Riviera Maya dejó a colonias enteras, hoteles y restaurantes sin electricidad.
En Cancún, Playa del Carmen y Tulum, la escena fue la misma: semáforos apagados, comercios cerrando de prisa, turistas atrapados en elevadores y familias intentando lidiar con el calor sofocante sin ventiladores ni aire acondicionado.
“Estaba cocinando cuando de repente todo se apagó, pensé que era solo mi casa, pero al asomarme vi que toda la calle estaba a oscuras”, contó Mariela, vecina de la colonia Ejidal en Playa del Carmen.
Lo que provocó el corte
La Comisión Federal de Electricidad confirmó que el apagón en la Riviera Maya se originó por una falla en las líneas de transmisión eléctrica que recorren la península. Aunque las plantas generadoras no presentaron daños, la red colapsó, dejando sin servicio a más de 2.2 millones de usuarios en Quintana Roo, Yucatán y Campeche.
Las autoridades explicaron que el restablecimiento sería gradual, priorizando hospitales y zonas turísticas, pero reconocieron que algunas comunidades podrían pasar más de tres horas sin electricidad.
El impacto en hoteles y comercios
El apagón en la Riviera Maya golpeó con fuerza al sector turístico, que vive sus últimas semanas de temporada alta. Hoteles en Cancún y Playa del Carmen tuvieron que encender plantas de emergencia para no afectar la experiencia de sus huéspedes.
“En un destino como este, cada minuto sin luz es dinero perdido y mala experiencia para el turista. Si no tenemos energía, no hay aire acondicionado, no hay internet, no hay cocina, no hay nada”, explicó un gerente de hotel en la Zona Hotelera de Cancún.
Restaurantes y pequeños comercios reportaron pérdidas inmediatas por alimentos echados a perder y cancelaciones de reservaciones. En mercados y tianguis, las ventas se paralizaron.
Calles caóticas y vecinos desesperados
El apagón en la Riviera Maya también se sintió en las calles. En Cancún, los semáforos dejaron de funcionar y en cuestión de minutos se generó un caos vehicular en avenidas como Kabah, Tulum y Bonampak. En Playa del Carmen, la 30 y la Constituyentes se volvieron un laberinto de autos tocando el claxon al mismo tiempo.
En Bacalar y otras comunidades, vecinos decidieron salir a las calles para protestar, cansados de lo que consideran apagones recurrentes en la zona sur del estado. “No es la primera vez, llevamos años con cortes de luz que dañan electrodomésticos y nos dejan incomunicados”, señalaron.
Una tendencia que preocupa
Lo ocurrido no es un hecho aislado. En los últimos meses, se han registrado múltiples cortes eléctricos en la región: explosiones de transformadores en Playa del Carmen, apagones nocturnos en Cancún y protestas en comunidades de Bacalar.
Este apagón en la Riviera Maya volvió a poner sobre la mesa la vulnerabilidad de la red eléctrica del sureste, que parece insuficiente frente al rápido crecimiento de la región.
Entre el calor extremo, el auge inmobiliario, la apertura constante de hoteles y el arranque del Tren Maya, la demanda de electricidad está disparada. Sin una inversión real en infraestructura, especialistas advierten que los apagones podrían volverse parte del día a día.
Lo que dicen las autoridades
La gobernadora Mara Lezama pidió calma a la población y aseguró que los equipos de la CFE ya trabajan en el restablecimiento total del servicio. Estimó que en un plazo de dos a tres horas la mayoría de las zonas críticas tendrían electricidad de nuevo.
El presidente también fue informado de la situación, aunque hasta el cierre de esta nota no había emitido un comunicado oficial.
En redes sociales, la indignación creció con rapidez. Frases como “apagón en la Riviera Maya” y “sin luz en Cancún” se volvieron tendencia en Twitter, acompañadas de memes, quejas y hasta videos de turistas caminando por calles a oscuras.
¿Qué sigue para la Riviera Maya?
El apagón en la Riviera Maya dejó más que un mal rato: dejó una advertencia. La región necesita con urgencia un plan serio para modernizar la infraestructura eléctrica. Con el flujo constante de millones de visitantes al año y el crecimiento de las ciudades, depender de una red frágil es arriesgar la economía de todo el sureste.
Expertos sugieren fortalecer las líneas de transmisión, instalar más plantas de respaldo y mejorar la atención a comunidades que históricamente han sido olvidadas.
Conclusión
El apagón en la Riviera Maya no solo apagó las luces, también encendió las alarmas sobre la capacidad de la región para sostener su ritmo de crecimiento. Lo vivido en estas horas podría repetirse si no se toman medidas rápidas y efectivas.
👉 Y tú, ¿dónde estabas cuando inició el apagón? ¿Cómo lo viviste? Comparte tu experiencia en los comentarios y cuéntanos qué piensas: ¿estamos listos para un futuro con más apagones o exigiremos una solución real?